Un diseñador es una mente en movimiento.
Planificamos nuestros días, nuestras vacaciones, nuestras habitaciones. Decidimos qué ponernos para un paseo romántico junto al mar. Ya sea instintivo o intencional, el diseño está presente en todo lo que hacemos. Pero para *ser* verdaderamente un diseñador, se necesita algo más.
Los diseñadores no siguen plantillas ni tendencias. Crean desde la intuición, no desde las instrucciones. Dan vida a ideas que otros desconocían, con valentía, obsesión e imaginación sin límites.